Thursday, December 18, 2014

Arte, Derecho y Literatura. Abandono, acogimiento y adopción. Edouard Gelhay (1856 - 1939) y Benito Pérez Galdós (1843- 1920)


Edouard Gelhay (1856 - 1939)
Aux Enfants-Assistes. l’abandon
Musée d'art et d'archéologie de Senlis. Senlis. France
 
 
 
Marianela
Cap. IX
Los Golfines[1]
 
Teodoro Golfín no se aburría en Socartes. El primer día después de su llegada pasó largas horas en el laboratorio con su hermano, y en los siguientes recorrió de un cabo a otro las minas, examinando y admirando las distintas cosas que allí había, que ya pasmaban por la grandeza de las fuerzas naturales, ya por el poder y brío del arte de los hombres. Por las noches, cuando todo callaba en el industrioso Socartes, quedando sólo en actividad los bullidores hornos, el buen doctor que era muy entusiasta músico, se deleitaba oyendo tocar el piano a su cuñada Sofía, esposa de Carlos Golfín y madre de varios chiquillos que se habían muerto.
     Los dos hermanos se profesaban el más vivo cariño. Nacidos en la clase más humilde, habían luchado solos en edad temprana por salir de la ignorancia y de la pobreza, viéndose a punto de sucumbir diferentes veces; mas tanto pudo en ellos el impulso de una voluntad heroica, que al fin llegaron jadeantes a la ansiada orilla, dejando atrás las turbias olas en que se agita en constante estado de naufragio el grosero vulgo.
     Teodoro, que era el mayor, fue médico antes que Carlos ingeniero. Ayudó a éste con todas sus fuerzas mientras el joven lo necesitara, y cuando le vio en camino, tomó el que anhelaba su corazón aventurero, yéndose a América. Allá trabajó juntamente con otros afamados médicos europeos, adquiriendo bien pronto fama y dinero. Hizo un viaje a España, tornó al Nuevo Mundo, vino más tarde para regresar al poco tiempo. En cada una de estas excursiones daba la vuelta a Europa para apropiarse los progresos de la ciencia oftálmica que cultivaba.
     Era un hombre de facciones bastas, moreno, de fisonomía tan inteligente como sensual, labios gruesos, pelo negro y erizado, mirar centelleante, naturaleza incansable, constitución fuerte, si bien algo gastada por el clima americano. Su cara grande y redonda, su frente huesuda, su melena rebelde, aunque corta, el fuego de sus ojos, sus gruesas manos, habían sido motivo para que dijeran de él: «es un león negro». En efecto parecía un león, y como el rey de los animales, no dejaba de manifestar a cada momento la estimación en que a sí mismo se tenía. Pero la vanidad de aquel hombre insigne era la más disculpable de todas las vanidades, pues consistía en sacar a relucir dos títulos de gloria, a saber: su pasión por la cirugía y la humildad de su origen. Hablaba por lo general incorrectamente, por ser incapaz de construir con gracia y elegancia las oraciones. Eran sus frases rápidas y entrecortadas conforme a la emisión de su pensamiento, que era una especie de emisión eléctrica. Muchas veces Sofía, al pedirle su opinión sobre cualquier cosa, decía: «A ver lo que piensa de esto la Agencia Havas».
     -Nosotros -solía decir Teodoro- aunque descendemos de las yerbas del campo, que es el más bajo linaje que se conoce, nos hemos hecho árboles corpulentos... ¡Viva el trabajo y la iniciativa del hombre!...
     Yo creo que los Golfines, aunque aparentemente venimos de maragatos, tenemos sangre inglesa en nuestras venas... Hasta nuestro apellido parece que es de pura casta sajona. Yo lo descompondría de este modo: Gold, oro... to find, hallar... Es, como si dijéramos, buscador de oro... He aquí que mientras mi hermano lo busca en las entrañas de la tierra, yo lo busco en el interior maravilloso de ese universo en abreviatura que se llama el ojo humano.
     En la época de esta veraz historia venía de América por la vía de New York -Liverpool, y según decía, su expatriación había cesado definitivamente; pero no le creían, por haber dicho lo mismo en otras ocasiones y haber hecho todo lo contrario.
     Su hermano Carlos era un bendito, hombre muy pacífico, estudioso, esclavo de su deber, apasionado por la mineralogía y la metalurgia hasta poner a estas dos mancebas cien codos más altas que su mujer. Por lo demás, ambos cónyuges vivían en conformidad completa, o como decía Teodoro, en estado isomórfico, porque cristalizaban en un mismo sistema. En cuanto a él, siempre que se hablaba de matrimonio, decía riendo:
     -El matrimonio sería para mí una Epigénesis o cristal seudomórfico; es decir, un sistema de cristalización que no me corresponde.
     Sofía era una excelente señora de regular belleza, cada día reducida a menor expresión, por una tendencia lamentable a la obesidad. Le habían dicho que la atmósfera de carbón de piedra enflaquecía, y por eso había ido a vivir a las minas, con propósito de pasar en ellas todo el año. Por lo demás, aquella atmósfera saturada de polvo de calamina y de humo causábale no poco disgusto. No tenía hijos vivos, y su principal ocupación consistía en tocar el piano y en organizar asociaciones benéficas de señoras para socorros domiciliarios y sostenimiento de hospitales y escuelas. En Madrid, y durante buena porción de años, su actividad había hecho prodigios, ofreciendo ejemplos dignos de imitación a todas las almas aficionadas a la caridad. Ella, ayudada de dos o tres señoras de alto linaje, igualmente amantes del prójimo, había logrado celebrar más de veinte funciones dramáticas, otros tantos bailes de máscaras, seis corridas de toros y dos de gallos, todo en beneficio de los pobres.
     En el número de sus vehemencias, que solían ser pasajeras, contábase una que quizás no sea tan recomendable como aquella de socorrer a los menesterosos, y consistía en rodearse de perros y gatos, poniendo en estos animales un afecto que al mismo amor se parecía. Últimamente, y cuando residía en el establecimiento de Socartes, tenía un toy terrier que por encargo le había traído de Inglaterra Ulises Bull, jefe del taller de maquinaria. Era un galguito fino y elegante, delicado y mimoso como un niño. Se llamaba Lili, y había costado en Londres doscientos duros.
     Los Golfines paseaban en los días buenos; en los malos tocaban el piano o cantaban, pues Sofía tenía cierto chillido que podía pasar por canto en Socartes. El ingeniero segundo tenía voz de bajo profundo, Teodoro también era bajo profundo, Carlos allá se iba; de modo que armaban una especie de coro de sacerdotes, en el cual descollaba la voz de Sofía como una sacerdotisa a quien van a llevar al sacrificio. Todas las piezas que se cantaban eran, o si no lo eran lo parecían, de sacerdotes sacrificadores y sacerdotisa sacrificada.
     En los días de paseo solían merendar en el campo. Una tarde (a últimos de Setiembre y seis días después de la llegada de Teodoro a las minas) volvían de su excursión en el orden siguiente: Lili, Sofía, Teodoro, Carlos. La estrechez del sendero no les permitía caminar de dos en dos. Lili llevaba su manta o gabancito azul con las iniciales de su ama. Sofía apoyaba en su hombro el palo de la sombrilla, y Teodoro llevaba en la misma postura su bastón, con el sombrero en la punta. Gustaba mucho de pasear con la deforme cabeza al aire. Pasaban al borde de la Trascava, cuando Lili, desviándose del sendero con la elástica ligereza de sus patillas como alambres, echó a correr césped abajo por la vertiente del embudo. Primero corría, después resbalaba. Sofía dio un grito de terror. Su primer movimiento, dictado por un afecto que parecía materno, fue correr detrás del animal, tan cercano al peligro; pero su esposo la contuvo, diciendo:
     -Deja que se lleve el demonio a Lili, mujer; él volverá. No se puede bajar, porque este césped es muy resbaladizo.
     -¡Lili, Lili!...-gritaba Sofía, esperando que sus amantes ayes detendrían al animal en su camino de perdición, trayéndole al de la virtud.
     Las voces más tiernas no hicieron efecto en el revoltoso ánimo de Lili, que seguía bajando. A veces miraba a su ama, y con sus expresivos ojuelos negros parecía decirle: «Señora, por el amor de Dios, no sea usted tan tonta».
     Lili se detuvo en la gran peña blanquecina, agujereada, muzgosa, que en la boca misma del abismo estaba, como encubriéndola. Fijáronse allí todos los ojos, y al punto observaron que se movía un objeto. Creyeron de pronto ver un animal dañino que se ocultaba detrás de la peña, pero Sofía lanzó un nuevo grito, el cual antes era de asombro que de terror, y dijo:
     -Si es la Nela... Nela, ¿qué haces ahí?
     Al oír su nombre, la muchacha se mostró toda turbada y ruborosa.
     -¿Qué haces ahí, loca? -repitió la dama-. Coge a Lili y tráemelo... ¡Válgame Dios, lo que inventa esta criatura! Miren dónde se ha ido a meter. Tú tienes la culpa de que Lili haya bajado... ¡Qué cosas le enseñas al animalito! Por tu causa es tan mal criado y tan antojadizo.
     -Esa muchacha es de la piel de Barrabás -dijo D. Carlos a su hermano-. Mira dónde se ha ido a poner.
     Mientras esto se decía en el borde de la Trascava, la Nela había emprendido allá abajo la persecución de Lili, el cual, más travieso y calavera en aquel día que en ningún otro de su monótona existencia, huía de las manos de la chicuela. Gritábale la dama, exhortándole a ser juicioso y formal; pero él, poniendo en olvido las más vulgares nociones del deber, empezó a dar brincos y a mirar con descaro a su ama, como diciéndole: «Señora, ¿quiere usted irse a paseo y dejarme en paz?»
     Al final Lili dio con su elegante cuerpo en medio de las zarzas que cubrían la boca de la cueva, y allí la mantita de que iba vestido fuele de grandísimo estorbo. El animal, viéndose imposibilitado de salir de entre la maleza, empezó a ladrar pidiendo socorro.
     -¡Que se me pierde, que se me mata! -exclamó gimiendo Sofía-. Nela, Nela, si me lo sacas, te doy un perro grande; sácalo... ve con cuidado... Agárrate bien.
     La Nela se deslizó intrépidamente, poniendo su pie sobre las zarzas y robustos hinojos que tapaban el abismo; y sosteniéndose con una mano en las asperezas de la peña, alargó la otra hasta pillar el rabo de Lili, con lo cual le sacó del aprieto en que estaba. Acariciando al animal, subió triunfante a los bordes del embudo.
     -Tú, tú, tú tienes la culpa -díjole Sofía de mal talante, aplicándole tres suaves coscorrones- porque si no te hubieras metido allí... Ya sabes que va tras de ti donde quiera que te encuentra... ¡Qué buena pieza!
     Y luego, besando al descarriado animal y administrándole dos nalgadas, después de cerciorarse de que no había padecido nada de fundamento en su estimable persona, le arregló la mantita, que se le había puesto por montera, y lo entregó a Nela, diciéndole:
     -Toma, llévalo en brazos, porque estará cansado, y estas largas caminatas pueden hacerle daño. Cuidado... Anda delante de nosotros... Cuidado, te repito... Mira que voy detrás observando lo que haces.
     Púsose de nuevo en marcha la familia, precedida por la Nela. Lili miraba a su ama por encima del hombro de la Nela, y parecía decirle: «¡Ay, señora; pero qué boba es usted!»
     Teodoro Golfín no había dicho nada durante el conmovedor peligro del hermoso Lili, pero cuando se pusieron en marcha por la gran pradera, donde los tres podían ir al lado uno de otro sin molestarse, el doctor dijo a la mujer de su hermano:
     -Estoy pensando, querida Sofía, que ese animal te ocupa demasiado. Es verdad que un perro que cuesta doscientos duros no es un perro como otro cualquiera. Yo me pregunto por qué has empleado el tiempo y el dinero en hacerle un gabán a ese señorito canino, y no se te ha ocurrido comprarle unos zapatos a la Nela.
     -¡Zapatos a la Nela! -exclamó Sofía riendo-. Y yo pregunto: ¿para qué los quiere?... Tardaría dos días en romperlos. Podrás reírte de mí todo lo que quieras... bien, yo comprendo que cuidar mucho a Lili es una extravagancia... pero no podrás acusarme de falta de caridad... Alto ahí... eso sí que no te lo permito (al decir esto tomaba un tono muy serio con evidente expresión de orgullo). Y en lo de saber practicar la caridad con prudencia y tino, tampoco creo que me eche el pie adelante persona alguna... No consiste, no, la caridad en dar sin ton ni son, cuando no existe la seguridad de que la limosna ha de ser bien empleada. ¡Si querrás darme lecciones!... Mira, Teodoro, que en eso sé tanto como tú en el tratado de los ojos.
     -Sí, ya sé, ya sé, querida, que has hecho maravillas. No me cuentes otra vez lo de las funciones dramáticas, bailes y corridas de toros organizadas por tu ingenio para alivio de los pobres, ni lo de las rifas, que poniendo en juego grandes sumas, han servido en primer lugar para dar de comer a unos cuantos holgazanes, quedando sólo para los enfermos un resto de poca monta. Todo eso sólo me prueba las singulares costumbres de una sociedad que no sabe ser caritativa sino bailando, toreando y jugando a la lotería... No hablemos de eso: ya conozco estas heroicidades y las admiro: también eso tiene su mérito, y no poco. Pero tú y tus amigas rara vez os acercáis a un pobre para saber de su misma boca la causa de su miseria... ni para observar qué clase de miseria le aqueja, pues hay algunas tan extraordinarias, que no se alivian con la fácil limosna del ochavo... ni tampoco con el mendrugo de pan...
     -Ya tenemos a nuestro filósofo en campaña -dijo Sofía con mal humor-. ¿Qué sabes tú lo que yo he hecho ni lo que he dejado de hacer?
     -No te enfades, querida -replicó Golfín-; todos mis argumentos van a parar a un punto, y es que debías haberle comprado zapatos a la Nela.
     -Pues mira, mañana mismo se los he de comprar.
     -No, porque esta misma noche se los compraré yo. No se meta usted en mis dominios, señora.
     -¡Eh!... Nela -gritó Sofía, viendo que la muchacha estaba a larga distancia-. No te alejes mucho; que te vea yo para saber lo que haces.
     -¡Pobre criatura! -dijo Carlos-. ¡Quién ha de decir que eso tiene diez y seis años!
     -Atrasadilla está. ¡Qué desgracia! -exclamó Sofía-. Y yo me pregunto, ¿para qué permite Dios que tales criaturas vivan?... Y me pregunto también, ¿qué es lo que se puede hacer por ella? Nada, nada más que darle de comer, vestirla hasta cierto punto... Ya se ve... rompe todo lo que le ponen encima. Ella no puede trabajar, porque se desmaya; ella no tiene fuerzas para nada. Saltando de piedra en piedra, subiéndose a los árboles y jugando y enredando todo el día y cantando como los pájaros, cuanto se le pone encima conviértese pronto en jirones...
     -Pues yo he observado en la Nela -dijo Carlos- algo de inteligencia y agudeza de ingenio bajo aquella corteza de candor y salvaje rusticidad. No, señor, la Nela no es tonta ni mucho menos. Si alguien se hubiera tomado el trabajo de enseñarle alguna cosa, habría aprendido mejor quizás que la mayoría de los chicos. ¿Qué creen ustedes? La Nela tiene imaginación; por tenerla y carecer hasta de la enseñanza más rudimentaria, es sentimental y supersticiosa.
     -Eso es, se halla en la situación de los pueblos primitivos -dijo Teodoro-. Está en la época del pastoreo.
     -Ayer precisamente -añadió Carlos- pasaba yo por la Trascava y la vi en el mismo sitio donde la hemos hallado hoy. La llamé, hícela salir, le pregunté qué hacía en aquel sitio, y con la mayor sencillez del mundo me contestó que estaba hablando con su madre... Tú no sabes que la madre de la Nela se arrojó por esa sima.
     -Es decir, que se suicidó -dijo Sofía-. Era una mujer de mala vida y peores ideas, según he oído contar. Carlos no estaba aquí todavía; pero nos han dicho que se embriagaba como un fogonero. Y yo me pregunto: ¿Esos seres tan envilecidos que terminan una vida de crímenes con el mayor de todos, que es el suicidio, merecen la compasión del género humano? Hay cosas que horripilan; hay personas que no debieran haber nacido, no señor, y Teodoro podrá decir todas las sutilezas que quiera, pero yo me pregunto...
     -No, no te preguntes nada, hermana querida -dijo vivamente Teodoro-. Yo te responderé que el suicida merece la más viva, la más cordial compasión. En cuanto a vituperio, échesele encima todo el que haya disponible, pero al mismo tiempo... bueno será indagar qué causas le llevaron a tan horrible extremo de desesperación... yo observaría si la sociedad no le ha dejado abierta, desamparándole en absoluto, la puerta de ese abismo horrendo que le llama...
     -¡Desamparado de la sociedad! Hay algunos que lo están... -dijo Sofía con impertinencia-. La sociedad no puede amparar a todos. Mira la estadística, Teodoro; mírala y verás la cifra de pobres... Pero si la sociedad desampara a alguien, ¿para qué sirve la religión?
     -Refiérme al miserable desesperado que reúne a todas las miserias la miseria mayor, que es la ignorancia... El ignorante envilecido y supersticioso sólo posee nociones vagas y absurdas de la divinidad... Lo desconocido, lejos de detenerle, le impulsa más a cometer su crimen... Rara vez hará beneficios la idea religiosa al que vegeta en estúpida ignorancia. A él no se acerca amigo inteligente, ni maestro, ni sacerdote. No se le acerca sino el juez que ha de mandarle a presidio... Es singular el rigor con que condenáis vuestra propia obra -añadió con vehemencia, enarbolando el palo en cuya punta tenía su sombrero-. Estáis viendo delante de vosotros, al pie mismo de vuestras cómodas casas, a una multitud de seres abandonados, faltos de todo lo que es necesario a la niñez, desde los padres hasta los juguetes... les estáis viendo, sí... nunca se os ocurre infundirles un poco de dignidad, haciéndoles saber que son seres humanos, dándoles las ideas de que carecen; no se os ocurre ennoblecerles, haciéndoles pasar del bestial trabajo mecánico al trabajo de la inteligencia;  les veis viviendo en habitaciones inmundas, mal alimentados, perfeccionándose cada día en su salvaje rusticidad, y no se os ocurre extender un poco hasta ellos las comodidades de que estáis rodeados... ¡Toda la energía la guardáis luego para declamar contra los homicidios, los robos y el suicidio, sin reparar que sostenéis escuela permanente de estos tres crímenes!
     -No sé para qué están ahí los asilos de beneficencia -dijo agriamente Sofía-. Lee la estadística, Teodoro, léela, y verás el número de desdichados... Lee la estadística...
     -Yo no leo la estadística, querida hermana, ni me hace falta para nada tu estadística. Buenos son los asilos; pero no, no bastan para resolver el gran problema que ofrece la orfandad. El miserable huérfano, perdido en las calles y en los campos, desamparado de todo cariño personal y amparado sólo por las corporaciones, rara vez llena el vacío que forma en su alma la carencia de familia... ¡oh!, vacío donde debían estar, y rara vez están, la nobleza, la dignidad y la estimación de sí mismo. Sobre este tema tengo una idea, es una idea mía; quizás os parezca un disparate.
     -Dínosla.
     -El problema de la orfandad y de la miseria infantil no se resolverá nunca en absoluto, como no se resolverán tampoco sus compañeros los demás problemas sociales; pero habrá un alivio a mal tan grande cuando las costumbres, apoyadas por las leyes... por las leyes; ya veis que esto no es cosa de juego, establezcan que todo huérfano, cualquiera que sea su origen... no reírse... tenga derecho a entrar en calidad de hijo adoptivo en la casa de un matrimonio acomodado que carezca de hijos. Ya se arreglarían las cosas de modo que no hubiera padres sin hijos, ni hijos sin padres.
     -Con tu sistema -dijo Sofía- ya se arreglarían las cosas de modo que nosotros fuésemos padres de la Nela.
     -¿Por qué no? -repuso Teodoro- Entonces no gastaríamos doscientos duros en comprar un perro, ni estaríamos todo el santo día haciendo mimos al señorito Lili.
     -¿Y por qué han de estar exentos de esa graciosa ley los solteros ricos? ¿Por qué no han de cargar ellos también con su huérfano, como cada hijo de vecino?
     -No me opongo -dijo el doctor, mirando al suelo-. ¿Pero qué es esto?... ¡sangre!
     Todos miraron al suelo, donde se veían de trecho en trecho pequeñas manchas de sangre.
     -¡Jesús!... -exclamó Sofía, apartando los ojos-. Si es la Nela. Mira cómo se ha puesto los pies.
     -Ya se ve... Como tuvo que meterse entre las zarzas para coger a tu dichoso Lili. Nela, ven acá.
     La Nela, cuyo pie derecho estaba ensangrentado, se acercó cojeando.
     -Dame al pobre Lili -dijo Sofía, tomando el canino de manos de la vagabunda-. No vayas a hacerle daño. ¿Te duele mucho? ¡Pobrecita! Eso no es nada. ¡Oh, cuánta sangre!... No puedo ver eso.
     Sensible y nerviosa, Sofía se volvió de espaldas, acariciando a Lili.
     -A ver, a ver qué es eso -dijo Teodoro, tomando a la Nela en sus brazos y sentándola en una piedra de la cerca inmediata.
     Poniéndose sus lentes, le examinó el pie.
     -Es poca cosa; dos o tres rasguños... Me parece que tienes una espina dentro... ¿Te duele?... Sí, aquí está la pícara... Aguarda un momento. Sofía, echa a andar, si te molesta ver una operación quirúrgica.
     Mientras Sofía daba algunos pasos para poner su precioso sistema nervioso a cubierto de toda alteración, Teodoro Golfín sacó su estuche, del estuche unas pinzas, y en un santiamén extrajo la espina.
     -¡Bien por la mujer valiente! -dijo, observando la serenidad de la Nela-. Ahora vendemos el pie.
     Con su pañuelo vendó el pie herido. Marianela trató de andar. Carlos le daba la mano.
     -No, no; ven acá -dijo Teodoro, tomando a Marianela por los brazos.
     Con rápido movimiento levantola en el aire y la sentó sobre su hombro derecho.
     -Si no estás segura, agárrate a mis cabellos; son fuertes. Ahora, lleva tú el palo con el sombrero.
-¡Qué facha! -exclamó Sofía, muerta de risa al verlos venir-. Teodoro con la Nela al hombro, y luego el palo con el sombrero de Gessler...
(1878)
 
Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843- Madrid, 1920)*
* Galdós comenzó en 1862 los estudios de Derecho en e la Universidad Central de Madrid. Pronto sin embargo elegiría el periodismo y la literatura. Marianela es la sexta de sus novelas.


[1] Benito Pérez Galdós, Marianela, Imp. y Lit. de la Guirnalda, Madrid, 1878, cap. IX.

Wednesday, December 17, 2014

Arte y Derecho. Giro de 365º en torno a un Juez. Siegfried Charoux (1896-1967)

Siegfried Charoux (1896-1967)
The Judge (1962)
Tate Gallery. London
 
 




Arte y Derecho. Violencia contra la mujer


Christiaen van Couwenbergh, (1604 -1667)
Rape black women (1632)*
Musée des Beaux-Arts Strasbourg, France


El título en catñalogo es -curiosamente- White Men with A Negro Woman
 

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Diane Wolfthal
Images of Rape: The "Heroic" Tradition and its Alternatives
Cambridge University Press, Cambridge. New York, 1999, xv; 286 pp.
ISBN: 978-0521794428

Images of Rape: The "Heroic" Tradition and its Alternatives is the first in-depth exploration of rape as it has been portrayed in Western art from the twelfth through seventeenth centuries. Examining the full range of representations, from those that glorify rape to those that condemn it, Diane Wolfthal illuminates the complex web of attitudes towards sexual violence that existed in the medieval and early modern society. She makes her case using a range of visual documentation, including picture bibles, law treatises, justice paintings, war prints, and the manuscripts of Christine de Pizan.

Monday, December 15, 2014

Derecho y Literatura en Francia: Sade. Novedad bibliográfica



Bernard Edelman
Sade, le désir et le droit
Herne (Collection : Carnets de l'Herne), Paris, 2014, 80 pp.
ISBN: 9782851972958 

L'homme des droits de l'homme eut une belle vie, pleine de bruit et de fureur, mais aujourd'hui, il n'est plus. En lieu et place a surgi un nouvel homme, égoïste, hédoniste, à la recherche de son seul plaisir; sa préoccupation première, essentielle, c'est l'amour de soi, l'émerveillement de soi, la satisfaction de soi, et l'Etat est sommé d'y satisfaire. c'est l'amour de soi, l'émerveillement de soi, la satisfaction de soi, et l'Etat est sommé d'y satisfaire. Car l'Etat n'est plus ce tyran féroce, avide de pouvoir, ce despote aux aguets qui attend l'occasion pour soumettre ces sujets; il ne fait plus vraiment peur; il a été assagi, apprivoisé et sa fonction est de gérer un nouveau pacte social: non plus de faire respecter la liberté de tous mais celle de chacun; non plus d'établir l'égalité pour tous mais pour chacun  non plus de protéger un «moi commun», une nation, une collectivité, mais un moi individuel; les hommes ne se sont pas réunis pour leur sécurité et leur conservation, mais pour mieux jouir les uns des autres.

- L' entrée du désir dans le Droit
- Le suicide do Droit 

Bernard Edelman, Philosophe et juriste, il fut maître de conférence à l'ENS avant de se spécialiser dans la propriété littéraire et artistique. On lui doit de nombreux ouvrages parmi les quels: L'Adieu aux arts. 1926 : L'affaire Brancusi (Aubier Montaigne, 2001. ISBN: 9782700736830), Le droit saisi par la photographie (Flammarion, 2001. ISBN: 9782080814777) et Le Sacre de l'auteur (Seuil, 2004. ISBN: 9782020629492); Nietzsche, un continent perdu (ISBN: 9782130504061) ou encore Ni chose ni personne (ISBN: 978-2705668754) et Quand les juristes inventent le réel (Hermann, 2007. ISBN: 9782705666613), Tous artistes en droit: Petite histoire de l'esthétique à l'ère des droits de l'homme (Hermann, 2012. ISBN: 9782705682064).

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Recojo la amistosa recomendación que de este opúsculo -formado por apenas dos textos breves precedidos de unas pocas páginas preambulares- me hace con entusiasmo el Prof. Bjarne Melkevik, de la Université Laval (Quebec. Canada).
Ahora ya en mis manos, me ha bastado una aleatoria lectura de varios de sus párrafos para coincidir en el entusiasta juicio su mentor; "un essai de qualité. Et un ton de liberté".
En efecto, un pequeño libro que desata el arrebato de la reflexión. Estará conmigo estos días de fiesta que están ya tan próximos.
Gracias, amigo Bjarne.

J.C.G. 
 

Sunday, December 14, 2014

Arte y Derecho. Georges Rouault (1871-1958) y l'affaire Dreyfus



Georges Rouault (1871-1958)
L'Accusé (1907)
Huile sur carton
Musée d'art Moderne de la Ville de Paris

 

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L'Accusé, a veces también como Le Condamné -aunque este título deba mejor reservarse a una de las acuatintas de 1922 incluidas en la serie de Miserere (1922-1928)- es un excxcelente ejemplo del compromiso pictórico de Georges Rouault -uno de los fundadores del Salon d'automne de Paris de 1903- en l'affaire Dreyfus. Alineado, pues, con otros artistas e intelectuales en el grupo de los 'dreyfusards', esta posición seguramente obedezca al influjo de Léon Bloy (1846-1917) -la gran referencia ideológica de Rouault- en su combate -poco conocido- frente a las actitudes antisemitas en los sectores 'anti-dreyfusards'. La obra, elaborada un año después de la exoneración del Capitán Alfred Dreyfus (1859-1935), representa el momento del aporte de la prueba de traición por la que se fue inculpado*, y es también uno de los primeros contactos de Rouault con el universo judicial, en cuya estética expresionista la inocencia y el poder decisional de los juzgadores aparece bajo rasgos grotescos.

Numerosos lienzos de Rouault dedicados a jueces ofrecen un fuerte escepticismo moral hacia el sistema judicial que, sin duda, merece ser recogido en un próximo post. A ese deber me ligo.

J.C.G.


* No he hallado noticias de esta contribución de Georges Rouault en el trabajo de Bertrand Tillier, Les artistes et l'affaire Dreyfus (1898-1908), Champ Vallon, Seyssel, 2009 (ISBN: 9782876735163), lo que ha exicitado mi curisidad. 

Saturday, December 13, 2014

Arte y Derecho. Los derechos de los animales. Gabriel von Max (1840-1915)



Gabriel von Max (1840-1915)
Der Vivisektor (El vivisector), 1883
Óleo sobre lienzo
Ernst von Siemens Kunststiftung, Munich, préstamo permanente a la Städtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau, Munich, inv. no. FH 551

 El austriaco Gabriel von Max [Gabriel Cornelius Ritter von Max], profesor de Historia de la pintura en la Akademie der Bildenden Künste de Munich, fue pionero en la defensa de los derechos de los animales presentando abierta oposición a las práctica de la vivisección -esto es, la disección de animales vivos- en los trabajos experimentación científica. El lienzo que reproduzco muestra a un científico -un doctor en medicina- en actitud contemplativa y a su espalda y en pie la figura de la Justicia portando una balanza cuyos platillos albergan un cerebro y un corazón, e inclinada de este último.


Del simbolismo del pesaje y su ponderación no es difícil inferir la existencia de límites éticos y morales a la metodología de la investigación científica y su desarrollo.
En la obra pictórica de Max son también frecuentes escenas relacionadas con la Antropología.




Gabriel von Max with a little monkey, ca 1905
[ref.: von Max Collection]

Reproducida de Rainer Metzger, München - Die große Zeit um 1900 | Kunst und Kultur 1890-1920. Architektur, Malerei, Design, Theater, Musik, Cabaret, Literatur, Buchkunst, Verlagswesen Christian Brandstätter Verlag, Wien, 2008, ISBN: 978-3850331661
 
J.C.G.
 
* Dedico este post al Prof. Javier de Lucas, Catedrático de Filosofía del derecho de la Universitat de Valencia y a todos los participantes en las V Jornadas sobre Derechos de los Animales que, organizadas por el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València (IDH), tendrán lugar en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Sociales (Campus dels Tarongers), los próximos días 15 y 16 de este mes.

Los derechos de los animales: de la protección a los derechos. Institut Universitari de Drets Humans (Universitat de València)



V Jornadas los derechos de los animales

De la protección a los derechos
15 y 16 de diciembre 2014

 

El Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de València (IDH) celebra el lunes y el martes las V Jornadas sobre Derechos de los Animales, que tendrán lugar en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Sociales (Campus dels Tarongers).

La directora del IDH, Consuelo Ramón, inaugurará las jornadas a las 9,30 para dar paso al diálogo “Derechos de los animales y derechos humanos: ¿mismo combate? que mantendrán el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat de València Javier de Lucas y Leonardo Anselmi Raffaeli, director para el Sur de Europa y Latinoamérica, Fundación Franz Weber. A las 11 h., el periodista Manuel Peris hablará sobre los animales y la  incertidumbre filosófica en la obra de Patrick Modiano, reciente Premio Nobel de Literatura.

El seminario continuará con la intervención del profesor Roberto Pérez Salom que examinará el bienestar animal a la luz del Derecho Internacional. A la que seguirá una ponencia de la profesora Vicenta Cervelló sobre la tutela penal del maltrato de animales. La sesión finalizará con la intervención de Ruth Toledano, periodista de eldiario.es sobre la experiencia del blog “El Caballo de Nietzsche”.

La sesión del martes comenzará a las 9:30 con la intervención de José Enrique Zaldívar, presidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y de Maltrato Animal (AVATMA). A las 11:00, Pedro Pozas, director ejecutivo del Proyecto Gran Simio, hablará sobre estos animales como personas no humanas. A continuación intervendrá Gloria Escrivà Peralta, miembro del Colegio Oficial de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad Valenciana que abordará el tema de la educación y sensibilización en el respeto a los animales. A las 12:30 tendrá lugar una mesa redonda sobre diversas iniciativas para la protección animal en la Comunidad Valenciana. Contará con las intervenciones de Manuel Sáez (PUPA), Emilia Pastor (ARCADYS) y de  Elena González (UV). Cerrará las jornadas Andrés Boix, profesor de Derecho Administrativo, que hablará sobre los conflictos entre derechos y valores constitucionales ante la justificación de prohibiciones en beneficio del bienestar animal.

La celebración de estas jornadas sobre derechos de los animales, según la directora del IDH, Consuelo Ramón “es una iniciativa pionera en el ámbito universitario español”, a la que con posterioridad se han ido sumando otras universidades como la Autónoma de Barcelona o la Carlos III de Madrid. Por este motivo, explica, “pretendemos reflexionar sobre los derechos de los animales desde una óptica global, que vaya más allá de las tesis puramente animalistas, para demostrar las implicaciones existentes entre el bienestar animal y el humano”. La directora del IDH destaca que “cada vez son más las voces que, desde foros científicos e internacionales autorizados, como la FAO o el Banco Mundial, exigen una mejor protección de los animales como premisa para luchar contra el cambio climático, erradicar la pobreza y las desigualdades (a través de la soberanía alimentaria) o proteger la salud pública, alarmando de los efectos de las pandemias de origen animal”.

Creado en el año 2005, el IDH tiene como objetivos la difusión de los valores inherentes a los derechos humanos; la creación un marco de reflexión y diálogo en torno a los mismos; el desarrollo de la investigación sobre los derechos humanos; la promoción de la difusión de obras científicas sobre los derechos humanos; y el fomento de la enseñanza de los derechos humanos.

Las jornadas son gratuitas y no requieren inscripción previa.

Friday, December 12, 2014

Derecho y Gastronomía. Del "Manifesto Antropófago", de Oswald de Andrade (1890 - 1954)



'Perguntei a um homem o que era o Direito. Ele me respondeu que era a garantia do exercício da possibilidade. Esse homem chama-se Galli Mathias. Comi-o.'
Oswald de Andrade, "Manifesto Antropófago", Revista de Antropofagia.- Ano 1 – nº 1. Maio, 1928, p. 3.
 





Oswald de Andrade (1890 - 1954)
 
 
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Para mi amigo el Prof. Dr. Marcílio Toscano Franca Filho, abriendo boca.
Con gusto.

J.C.G.

Thursday, December 11, 2014

CONTRA LA PENA DE MUERTE. Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)







Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)
Castigo francés (1824)
Litografía en crayón sobre papel
Colección de Gerstenberg/Scherf en el Hermitage, Rusia
 
 

Goya asistió en la Plaza Gambetta de Burdeos, durante su exilio en esa ciudad francesa (1824 -1828) a ejecuciones mediante guillotina que sirvieron de inspiración a la serie de dibujos conocida como 'El castigo del francés'
 
 
 
 
 
 

En sesión continua: de la ficción en movimiento. Estética del Cine y Teorías Cinematográficas




Miriam Bratu Hansen
Cinema & esperience. Le teorie di Kracauer, Benjamin e Adorno
trad. de  N. Cagnone
Johan and Levi editore (Col. Saggistica d'arte), Bologna, 2013, 416 pp.
ISBN: 978-88-6010-087-0

A partire dagli anni novanta i cosiddetti cinema studies hanno subito una tale proliferazione da diventare una vera e propria disciplina accademica. Attualmente, però, il loro oggetto d’indagine sembra dissolversi sempre di più in un flusso di mutevole, globale e globalizzante, cultura dell’immagine: audiovisiva, elettronica, digitale e web.
Miriam Bratu Hansen ricomincia dal principio, ovvero dalla perspicace critica della modernità operata da tre pilastri dell’estetica del Novecento – Kracauer, Benjamin e Adorno – incentrata proprio su questo media: non su ciò che il cinema è, ma su quello che fa, ovvero la particolare esperienza sensoriale e mimetica che esso rende possibile negli spettatori. A cominciare, per esempio, dai cartoni animati di Mickey Mouse, così popolari, diceva Benjamin, per il «semplice fatto che il pubblico riconosce in essi la propria vita». Non un’ontologia del cinema, dunque, ma un tentativo di comprensione, sebbene con prospettive e modalità differenti, del suo ruolo all’interno della modernità in evoluzione. I film, infatti, contribuiscono in maniera sostanziale alla riconfigurazione dell’esperienza intesa nel suo senso più pieno di Erfahrung, ovvero come vita quotidiana, rapporti sociali e lavorativi, economia e politica.
Nonostante il competitivo ambiente mediatico in cui è inserito, il cinema è comunque sopravvissuto, si è adattato e trasformato. La recente apertura della frontiera del digitale e il necessario ripensamento di dispositivi e categorie filmiche fondamentali come il movimento e l’animazione lanciano una nuova sfida, che però non è una minaccia: dopo aver fatto «saltare con la dinamite dei decimi di secondo questo mondo simile a un carcere», il cinema potrebbe riaprire capitoli dell’estetica apparentemente chiusi e riattualizzarli.

Sommario
Prefazione
Ringraziamenti
Fonti
Kracauer
1. Il cinema, medium di un mondo che si disintegra
1.1 Verso un materialismo modernista
1.2 La fotografia e il Vabanque-Spiel della storia
2. Un curioso americanismo
2.1 La massa come ornamento e come pubblico
2.2 Cultura di massa, classe, soggettività
2.3 Modernità in competizione, possibilità che si riducono
Benjamin
3. Attualità, antinomie
3.1 Il saggio sull’opera d’arte: strategie testuali, infortuni concettuali
3.2 Masse, distrazione
4. Aura: l’appropriazione di un concetto
4.1 L’aura in senso lato
4.2 L’arte auratica, la bella apparenza
4.3 L’aura, l’immagine primordiale, la coscienza onirica
4.4 Incontri auratici con il Sé, proficua autoestraniazione
5.
Scambiare la luna per una palla
5.1 L’innervazione
5.2 La facoltà mimetica
5.3 L’inconscio ottico
6. Micky-Maus
6.1 Il riso collettivo: terapia e terrore
6.2 Una favola modernista
6.3 La creatura ibrida: “scardinare la teleologia della natura”
6.4 Eccesso e addomesticamento
7. La forma ludica della seconda natura
7.1 Spiel e teoria del gioco
7.2 Lo spazio di gioco, la seconda tecnica, la ripetibilità
7.3 Antinomie del gioco
Adorno
8.
La questione dell’estetica cinematografica
8.1 Tecnica e tecnologia
8.2 Trasparenze
8.3 Immagine/scrittura
8.4 Bellezza naturale, carattere linguistico
8.5 Movimento, tempo, musica
Kracauer in esilio
9.
Teoria del film
9.1 Marsiglia-New York
9.2 Cinema come anticamera della storia

 



Gustavo Nanclares
La cámara y el cálamo. Ansiedades cinematográficas en la narrativa hispánica de vanguardia
Iberoamericana / Vervuert (Col. La Casa de la Riqueza. Estudios de la Cultura de España ; 18)
Madrid / Frankfurt, 2010, 212 pp.
ISBN: 9788484895350

Analiza la narrativa hispánica de vanguardia desde las tensiones generadas en los escritores de los años veinte a raíz de la irrupción del cine como el más novedoso medio artístico y estético de la modernidad.

Agradecimientos
Introducción
Cap. 1. Los narradores de vanguardia y el cine: crónica de un
deslumbramiento
Cap. 2. Estructura e imaginario de la narrativa de vanguardia:
montaje, découpage y fotogenia.
Cap. 3. Expresión y caracterización: el procedimiento
fisiognómico
Cap. 4. Ensoñación cinematográfica: la hibridación de mundos
ficcionales
Cap. 5. Apariencias fantasmáticas y sexualización de la mirada
Cap. 6. A modo de conclusión: la neurosis cinegráfica y el final
de la utopía

Bibliografía
Índice onomastico


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Los títulos que encabezan esta entrada, y que tengo la fortuna de poder añadir a mi biblioteca, tienen común topografía cinematográfica, pero distinto origen en su procedencia y ocasión. La excelente traducción italiana es un presente traído desde Florencia por Maria Pina Fersini, quien elabora su tesis en la Universidad de Málaga en la modalidad de co-tutela con la de aquella ciudad. Ella sabe bien –e intuye mejor- mis devociones temáticas, y el cine, especialmente desde su reflexión filosófica y estética, es una de ellas. Esa devoción se ha despertado en mí recientemente, lo que me produce un enorme desconsuelo, pues desatendí por negligencia maravillosos libros que estuvieron en mis manos, o al alcance de ellas. La bondad de Maria Pina me procura indulgencias, cuando realmente sólo merezco mortificaciones. Su generosidad extrema mi gratitud, que sin embargo no alcanzaré a expresar con suficiente reconocimiento.
Con todo, confeso de mi pecado, lo expío con obras piadosas en el imposible empeño de tratar de hacerme perdonar a mí mismo, y recupero ahora aquello que reencuentro sin permitir que vuelva a disgregarse en tentaciones no sucumbidas. Me impongo así severa disciplina, sin autocomplacencia alguna. Esa manera de afrontar mi culpa es el único bálsamo y el solo consuelo a mi disoluta conducta del pasado. Por eso, en ocasión de hallar casualmente el segundo título mientras escudriñaba en profundidad la sección de Cine en la librería del campus universitario –Librería Qproquo- lo he recibido con total aceptación como justa penitencia. Me siento mejor ahora, y con buena disposición de ánimo para seguir aplicándome el flagelo de próximas adquisiciones. No deberé flaquear. Aún hay esperanza.
 
J.C.G.  

Wednesday, December 10, 2014

Mitologías del constitucionalismo francés en la historia constitucional de Portugal



Paulo Ferreira da Cunha
Constitution et mythe
Presses Université Laval (Col. Diké), Québec, 2014, 365 pp.
ISBN: 9782763723198

Cet ouvrage propose une approche des relations du mythe avec le constitutionnalisme. L'auteur présente l'histoire du constitutionnalisme moderne dans une perspective philosophique, il analyse des relations d'influence et il cherche les moments d'originalité dans ce processus.
Le livre sur la polémique -presque ignorée - concernant le Nouveau Code, la première tentative de faire une constitution au Portugal. Là se trouve deux courants constitutionnalistes: l'autoritaire, celui du despotisme éclairé, et le modèle à la Montesquieu. Tous les deux sont mythiques.
Dans le constitutionnalisme, l'influence des mythes français a été décisive, mais elle a été toujours nuancée (ou camouflée) par des mythes nationaux. À tel point qu'on a parfois du mal à reconnaître les traits du modèle dans les excès ou dans les souplesses des formules concrètes.

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Recibo de del Director de la colección Diké, Prof. Bjarne Melkevik, un nuevo título de los ya muy numerosos que integran la misma. Se trata est avez de una obra del Prof. Paulo Ferreira da Cunha, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidade do Porto. Iusfilósofo que viene mostrando, con probado insistencia, un interés por los temas de Derecho constitucional.

 

Me lleva esto a un comentario no liminar, y es el siguiente : los constitucionalistas, por término general, han abandonado la pretensión de reflexionar sobre la construcción teórica (y práctica) del Estado constitucional, ámbito en el que con sobrado motivo interna la Filosofía jurídica más avanzada. Deliberar sobre sus antecedentes y limitaciones históricos no es, sin embargo, una tarea a la que mayormente se apresten. El Prof. Cunha es un feraz investigador, con una obra que en los temas constitucionales lleva acumulada varias docenas de monografías, con fuerte eco doctrinal en su país y en Brasil también. La actual que desde la plataforma canadiense se extenderá por otros territorios de la francofonía, aborda una cuestión cuya fisonomía puede reconocerse en la biografía intelectual de su autor como una de sus más tempranas preocupaciones. Así, ya en su tesis doctoral Constituçao, Direito e Utopia. Do jurídico-constitucional nas utopias políticas (Universidade de Coimbra, Coimbra, 1996, 563PP. ISBN: 9723207338),  y que está en mi biblioteca.


Su obsequio se une a la dádiva de Constitution et mythe y a su lado se instala, uno y otra no sólo como expresión de afecto académico, sino también de importante coincidencia de perspectivas en los intereses y preocupaciones que como su lector me alcanzan, con particular resonancia en punto a las indicaciones que afectan a la propia historia constitucional española desde el icono de 1812. El trabajo de reconstrucción de las influencias, entendidas como recepción crítica, del constitucionalismo francés en la tradición constitucional portuguesa, concretamente en su texto de 1822, es un extraordinario ejercicio de pulcritud metodológica que, en adelante, se situará con todo mérito como una imprescindible referencia para su ordenado conocimiento. Mi gratitud, pues, al Prof. Melkevik, junto a mi admiración y reconocimiento hacia el Prof. Cunha.
Aprovecho, pues, desde esta breve reseña para hacer viva recomendación, seguro de que quienes la atiendan, hallarán en Constitution et mythe sobrada razón de mi encomienda.

J.C.G.